
Eduard Punset acaba de publicar en su Facebook una noticia bastante interesante sobre Investigación y desarrollo en el mundo animal, aquí os dejamos la transcripción de la noticia y parte del blog del Pablo Herreros quien lo explica con mayor lujo de detalles.
Pájaros que abren botellas de leche, macacos que limpian y salan la comida antes de comerla, orangutanes que miden la profundidad de un arroyo con una vara... Los humanos no somos la única especie en hacer I+D. Nos lo explica Pablo Herreros en su blog "Somos primates". (Seguid el enlace para leer el texto.)
En el Reino Unido existe un sistema de distribución de leche que todos hemos visto en cine o televisión en alguna ocasión. A primera hora de la mañana, un repartidor deposita un número pactado de botellas de leche en la puerta de los hogares. A principios del siglo XX estas botellas no tenían tapa. Los pájaros tenían fácil acceso a la nata, que por su densidad, quedaba depositada en la parte superior. Dos especies diferentes de pájaros, herrerillos y petirrojos, aprendieron a extraerla con su fino pico.Esta nueva fuente de alimento era más rica que su dieta tradicional y se produjeron adaptaciones fisiológicas del aparato digestivo para poder asimilar los nuevos nutrientes. En el periodo de entreguerras, los distribuidores, cansados del saqueo, comenzaron a poner unos sellos de aluminio que impidiera a los pájaros su extracción. Pero un día, un pequeño herrerillo aprendió a perforarlo propinando pequeños golpes secos a la tapa metálica.A mitad de siglo, esta técnica se había difundido a la totalidad de la especie. Aunque algunos petirrojos habían conseguido hacerlo también por separado, nunca se extendió de manera masiva entre ellos. Los petirrojos fallaron y retrocedieron en número al no ser capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias.
El éxito de los herrerillos fue tal que se convirtieron en los pájaros de jardín más abundantes de la isla. En un principio, estas diferencias fueron atribuidas a la comunicación, pero descubrimientos recientes ponen de manifiesto que herrerillos y petirrojos poseen características similares, lo que invalida la hipótesis. La explicación quizás esté en la vida social. Los herrerillos viven en grupos de entre diez y doce individuos, se mueven juntos en bandadas y son especialmente tolerantes los unos con los otros. Por el contrario, los petirrojos son muy territoriales y rara vez aceptan la presencia de terceros. Los animales que viven en grupo parecen aprender más rápido y sus innovaciones tienen un mayor impacto en la población, pues la información es compartida rápidamente.


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